DESARROLLO ¿PARA QUÉ Y PARA QUIÉN?
Ma. Isabel Maldonado Hernández
Después de la Segunda Guerra Mundial, se forja el concepto de “desarrollo” el cual se torna en un tema sobresaliente en la política de las naciones del mundo. En un principio el “desarrollo” se entendió como el resultado de la transformación de las sociedades occidentales, que como nos mencionan Sunkel y Paz, junto con las ideas de riqueza, evolución y progreso (propias de la expansión del liberalismo durante los siglos XVIII y XIX) se da un impulso al liberalismo económico en estas naciones, trayendo consigo el progreso de la ciencia y la tecnología. Así tras la Segunda Guerra Mundial, en Europa Oriental y en diversos países de todas las regiones del mundo el progreso científico y el crecimiento económico eran asimilados como el motor del desarrollo. Tras la autonomía económica de los países que habían obtenido la independencia, se plantearon soluciones en términos de desarrollo con el objetivo de reforzar la afirmación de las identidades culturales de las jóvenes naciones.
Es a partir de esta coyuntura histórica que los países industrializados (centrales de Europa y Norte América) denominados “desarrollados” han tenido gran influencia sobre las naciones que se encuentran en la periferia (definidos como “subdesarrollados” por los primeros).
Sus postulados se encuentran en programas y en proyectos que se impulsan en toda la región (América Latina y el Caribe) donde coexisten formas de desarrollo económico semejantes a las de los países más industrializados, sin embargo, con realidades sociales y culturales muy diferentes. Es aquí donde cabe preguntarse ¿Para qué y para quién el desarrollo?. Vimos en Cardoso y Faleto que no es suficiente para entender los procesos de cambio social y la transición de las sociedades hacía una mejora de sus condiciones de vida, ubicarnos solamente en el plano de lo económico, ya que esto no nos permite distinguir los componentes estructurales que definen el modo de ser de las sociedades y las condiciones de su funcionamiento y permanencia. Por lo mismo, me interesa plantear aquí el desarrollo en términos más integrales, lo cual supone tomar en cuenta no sólo los elementos económicos (materiales) sino también los elementos sociales, históricos y culturales de las sociedades para plantear una idea de desarrollo más acorde a la realidad que viven las poblaciones de Latinoamérica.
Actualmente se discuten dos concepciones (ideas) distintas del desarrollo, una primera (la cual ha predominado más) es la que plantea el Desarrollo como un proceso de crecimiento económico, una expresión rápida y sostenida de la producción, la productividad y el ingreso por habitante. La segunda es adoptada por el Informe de Desarrollo Humano, en donde el Desarrollo se concibe como un proceso que aumenta la libertad efectiva de quienes se benefician de él para llevar adelante cualquier actividad a la que le atribuyen valor (UNESCO 1990, 2003: 20).
Existe una tercera definición que se da a partir de la Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales celebrada en México en el año de 1982, donde se definió al Desarrollo como un proceso complejo, global y pluridimensional que va más allá del simple crecimiento económico y que se requiere más bien abarcar todas las dimensiones de la vida y todas las energías de la comunidad, cuyos miembros, todos sin excepción, deben participar en el esfuerzo de la transformación económica y en los beneficios que de ella se derivan.
La teoría del Desarrollo Humano contempla dos componentes fundamentales: 1) Las capacidades humanas (salud, educación, conocimientos y destrezas) y 2) Las oportunidades, que tiene que ver con el uso potencial que la gente puede hacer de sus capacidades adquiridas. Esta teoría supone que en una relación de equilibrio entre estos dos aspectos (capacidades y oportunidades) se propiciaría una formación de capital social para
suplir de la forma más equitativa posible las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras.
La esencia de la filosofía del desarrollo humano “consiste precisamente en enfocarlo desde los objetivos últimos del desarrollo mismo, vale decir, desde el cumplimiento de las aspiraciones de la gente, desde el progreso que buscan, desde lo que necesitan y quieren hacer” (Sierra 1998, 2003: 25)
El Desarrollo Humano es una aspiración con una meta muy clara: la búsqueda de la calidad de vida de las personas. Por lo cual, no puede entenderse como un modelo concreto o estilo de desarrollo particular. El Modelo de Desarrollo Humano hace referencia a “La creación de un entorno en el que las personas puedan desplegar su pleno potencial y tener una vida productiva y creativa, de acuerdo a sus intereses y necesidades”
Así, el Desarrollo Humano se produciría cuando las personas se hacen cargo de crear las condiciones de situaciones nuevas que les permitan alcanzar una mejor calidad de vida, vinculando el desarrollo económico de una nación con el desarrollo cultural, educativo, con el ámbito de lo político, con la equidad y la calidad de vida de la población. Planteado así, el Desarrollo Humano parecería darnos la respuesta a la pregunta ¿Para qué y para quién el desarrollo? Sin embargo, en una afán de ir más allá del simple discurso que pone como centro del desarrollo a la persona (es decir, al individuo con sus capacidades) y la constituye en punto de partida como su meta, (es decir que parte de lo individual de la persona y llega a lo individual de la persona) y no enlaza esta capacidad individual al cuestionamiento de las estructuras sociales, políticas y económicas que hacen los grupos sociales, es decir que este planteamiento del desarrollo humano no hace un cuestionamiento al sistema económico imperante. Ya que únicamente habla de desplegar el pleno potencial de las capacidades humanas desde lo individual para un mejor aprovechamiento de las oportunidades, este planteamiento supone de entrada una sociedad fuera de la dinámica de mercado, cuando en realidad no es así, ya que las sociedades funcionan dentro de una estructura y modelo económico bien definido. De esta forma no toma en cuenta el sistema económico en el que se desenvuelven las personas. Donde este sistema económico propicia formas de vida en las personas que se asocia a un estilo consumista y derrochador. Esta lógica es inherente al sistema económico actual y día a día mina las capacidades humanas y conlleva a estilos de vida que siguen reproduciendo la visión de necesidades y estilos de vida de las naciones industrializadas. Es aquí donde se encuentra la principal contradicción del modelo de “Desarrollo Humano”, el cual, por una parte se propone propiciar (a través de potenciar las capacidades individuales humanas) una mejora en las condiciones de vida de las personas, pero que, por otra parte, no cuestiona de fondo el modelo de desarrollo (del que hace parte) y sigue generando y retroalimentando estilos de vida sumamente consumistas.
Pues este modelo no está dispuesto a cambiar la dinámica económica, ya que permite generar riquezas a estas naciones que se denominan “desarrolladas” a costa de los millones de consumidores de sus productos, y del saqueo de los recursos naturales que las naciones “subdesarrolladas” aún tienen.
Para concluir, pienso que actualmente la conformación de una sociedad que sea a la vez sujeto y objeto del desarrollo debe romper con los parámetros de necesidades que les imponen las naciones “desarrolladas” y construir sus propios parámetros o indicadores de necesidades de acuerdo a su contexto particular. Sin embargo, también creo que la ampliación de las capacidades de las personas es un buen punto de partida si conjuntamente con esto hacemos una deconstrucción de los discursos (del desarrollo) que nos plantean una idea “idealista” de sociedad, tal y como la conciben las naciones industrializadas, y a partir de esta deconstrucción conformamos la idea de sociedad que queremos desde nuestra cotidianidad y teniendo en cuenta que somos sociedades pluriculturales.
Bibliografía.
ONU (2000). Declaración del Milenio. Cumbre del Milenio, Nueva Cork, 6-8 septiembre 2000. Departamento de información pública de las Naciones Unidas. 16p.
PNUD (2003). Los objetivos de Desarrollo y le papel del PNUD. Ficha
informativa, febrero 2003. 2p. En: www.undp.org/spanish
Cardoso, Fernando H. y Faleto, Enzo (1985) Dependencia y Desarrollo en América Latina. Cap. II. Análisis integrado del Desarrollo. Ed. Siglo XXI. México.
Sunkel, Osvaldo y Paz, Pedro (1985) El Subdesarrollo Latinoamericano y la Teoría del Desarrollo. Primera parte Los conceptos de desarrollo y sub-desarrollo. Ed. Siglo XXI. México.
Escobar, Arturo (1995) Encountering Development. The making and undmaking of the Third World. Chap. 1. Introduction: Development and the Anthropology of Modernity, páginas: 1-17
Tegegn, Melakou. El desarrollo y la influencia de los organismos de ayuda. En M. Tegegn, Desarrollo y Poder. Ed. Intermon, Fundación para el tercer mundo, 1ª. Edición, 2000. Pp. 13-23.l
Maldonado, María Isabel (2003) Los Actuales Modelos de Desarrollo para el combate a la Pobreza. En Análisis de la Pobreza desde una Perspectiva de Género, Tesis de Licenciatura, UAM-Iztapalapa, pag. 19-37
SÓLO PALABRAS
Jesús García G.
Mi pensamiento se traduce en palabras o las palabras conducen mi sentimiento. Es posible…
Palabras y más palabras que no dicen nada. Carentes de sentido desfilan de boca en boca. Cada palabra es en sí un viaje que conduce a situaciones diferentes. Las palabras se desenredan de la lengua y salen para poner un “orden”.
Las palabras reinventan mis sentidos. Ellas me hacen descubrir un mundo no imaginado, y sólo me doy cuenta cuando el que me escucha me lo hace ver. Luego entonces pienso… digo. -No quise decir “eso”. Es la palabra equivocada-. Con las palabras enuncio un mundo propio. ¿Qué otros mundos encierra cada palabra que pronuncio a parte del mío? ¿De qué mundo me hablas en tus palabras? ¿A qué te refieres? ¿No te entendí? ¿Por qué tu mundo es diferente al mío a pesar de usar las mismas palabras para referirnos a lo mismo? Palabras inventadas en un país que no dice nada. O un mundo en que todo lo que dices es al revés.
Las letras desfilan día a día sin lograr su cometido. No nace la palabra completa, siempre falta algo. Mi pensamiento encuentra forma en la palabra. Pero no hay sentido en lo que me hacen pensar. Las palabras dirigen mi camino; me provoca una controversia. Es como subirme a un tren con un destino equivocado. Las palabras no son lo que quiero decir, no hay palabras para decir lo que es. Por eso mi mundo no es como el de los demás. Tengo un espacio vacío. No hay nadie quien lo entienda. “Cada cabeza es un mundo” han dicho muchas personas. ¿Tendrán razón?
ENTRAMADO DE SIGNIFICACIONES
Sergio I. Navarro Martínez
“Creyendo con Max Weber que el hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido, considero que la cultura es esa incertidumbre...” (Geertz, 1989).
El significado es conceptualizado como un sistema social que permite organizar la experiencia, el conocimiento y transacciones sociales e interpretarlas a través de la identificación de los estados intencionales que las impulsan y por medio de los sistemas simbólicos culturales, como el lenguaje, el discurso, las narraciones, patrones de vida (Blumer, 1986). En este sentido, si por cultura se entiende todo lo que los sujetos sociales aprenden, comparten, transmiten y plasman en patrones de conducta los miembros de una sociedad particular, entonces consiste en "estructuras de significación socialmente establecidas en virtud de las cuales la gente hace cosas. Por tanto, el análisis de la cultura no ha de ser una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa de los significados socialmente construidos, lo que se pretende es la explicación, interpretando expresiones sociales” (Geertz, 1989).
Es así como Geertz, al referirse a las estructuras de significaciones lo que se quiere es interpretar los códigos establecidos, se trata pues de pasar de una descripción superficial a lo que él llama “descripción densa” en la cual se presenta el fenómeno con sus detalles e implicaciones, “lo que se interpreta es el flujo del discurso social y la interpretación consiste en tratar de rescatar lo `dicho´ en ese discurso de sus ocasiones perecederas y fijarlos en términos susceptibles de consulta (Ibíd: 32).
Por lo tanto, ya no es una ciencia en busca de descripciones y generalizaciones, sino más bien se posiciona en contra del positivismo, con lo que se pretende descubrir las particularidades y los significados mediante los cuales los individuos o grupos guían su conducta. Para ello se requiere realizar una interpretación de lo observado, a partir de la interacción entre todos los elementos de una situación tal como operan en su contexto natural; y de esta manera lograr una mejor compresión de la cultura. Geertz señala que al hacer investigación etnográfica, no se trata de convertirse en nativos, o de imitarlos, sino más bien conversar con ellos de lo que generalmente se re-conoce. Para poder realizar un descubrimiento de la significación de los signos es importante tener presente dos elementos:
conocimientos de los códigos establecidos y
conocer el contexto
Sin embargo, considero que cuando se pretende desentrañar los códigos establecidos de una cultura es difícil comprender el entramado de significaciones, lo que ocasiona -en la mayoría de las veces- tener una mala interpretación de lo que sucede, por desconocer el contexto al cual se pretende estudiar. Esto sin duda ocasiona ciertas desventajas al comenzar a visualizar el mundo desde nuestro punto de vista sin incluir el punto de vista del sujeto investigado. Tal y como le sucedió a Geertz en los inicios de su investigación sobre la riña de gallos de Bali.
Es por ello que la antropología interpretativa se posiciona como una nueva forma de hacer investigación, la cual se fundamenta en la búsqueda de una mejor compresión de los hechos socioculturales, a partir de un trabajo interpretativo de cualquier texto. En una de dos formas, la primera, como una interpretación literal y la segunda, como una interpretación a partir de la reconstrucción del mundo del texto, de lo que se trata es de buscar el significado de la palabra, no el significado de quien usa la palabra en una cultura.
En este sentido, para Geertz la cultura en un significado en un contexto determinado, no es una entidad, tampoco algo a lo que puedan atribuírsele de manera causal acontecimientos sociales, modos de conducta, instituciones o procesos sociales. La cultura es un contexto dentro del cual se describen todos los fenómenos de manera inteligible, es decir densa, con la esperanza de hacer “científicamente elocuentes meras ocurrencias aisladas, la meta es llegar a grandes conclusiones partiendo de hechos pequeños pero, de contextura muy densa, prestar apoyo a enunciados generales sobre el papel de la cultura en la construcción de la vida colectiva relacionándolas exactamente con los hechos específicos y complejos (Geertz, 1989:38).
En este sentido considero que el concepto de cultura manejado por Geertz se posiciona como una manera diferente para hacer investigación que busca descubrir los significados que se construyen alrededor de un fenómeno. No se parte de un concepto hegemónico de cultura, ya que éste es el que tiene un entramado de significación diferente en cada contexto sociocultural, y es tarea nosotros hacer una descripción densa de los mismos.
Literatura citada:
· Blumer, H. 1986. Symbolic Interactionism. Perspectives and Method, University of California
· Geertz, C. 1989. Descripción densa, hacia una teoría interpretativa de la cultura”; en La interpretación de las culturas. Barcelona: Gedisa.
Ma. Isabel Maldonado Hernández
Después de la Segunda Guerra Mundial, se forja el concepto de “desarrollo” el cual se torna en un tema sobresaliente en la política de las naciones del mundo. En un principio el “desarrollo” se entendió como el resultado de la transformación de las sociedades occidentales, que como nos mencionan Sunkel y Paz, junto con las ideas de riqueza, evolución y progreso (propias de la expansión del liberalismo durante los siglos XVIII y XIX) se da un impulso al liberalismo económico en estas naciones, trayendo consigo el progreso de la ciencia y la tecnología. Así tras la Segunda Guerra Mundial, en Europa Oriental y en diversos países de todas las regiones del mundo el progreso científico y el crecimiento económico eran asimilados como el motor del desarrollo. Tras la autonomía económica de los países que habían obtenido la independencia, se plantearon soluciones en términos de desarrollo con el objetivo de reforzar la afirmación de las identidades culturales de las jóvenes naciones.
Es a partir de esta coyuntura histórica que los países industrializados (centrales de Europa y Norte América) denominados “desarrollados” han tenido gran influencia sobre las naciones que se encuentran en la periferia (definidos como “subdesarrollados” por los primeros).
Sus postulados se encuentran en programas y en proyectos que se impulsan en toda la región (América Latina y el Caribe) donde coexisten formas de desarrollo económico semejantes a las de los países más industrializados, sin embargo, con realidades sociales y culturales muy diferentes. Es aquí donde cabe preguntarse ¿Para qué y para quién el desarrollo?. Vimos en Cardoso y Faleto que no es suficiente para entender los procesos de cambio social y la transición de las sociedades hacía una mejora de sus condiciones de vida, ubicarnos solamente en el plano de lo económico, ya que esto no nos permite distinguir los componentes estructurales que definen el modo de ser de las sociedades y las condiciones de su funcionamiento y permanencia. Por lo mismo, me interesa plantear aquí el desarrollo en términos más integrales, lo cual supone tomar en cuenta no sólo los elementos económicos (materiales) sino también los elementos sociales, históricos y culturales de las sociedades para plantear una idea de desarrollo más acorde a la realidad que viven las poblaciones de Latinoamérica.
Actualmente se discuten dos concepciones (ideas) distintas del desarrollo, una primera (la cual ha predominado más) es la que plantea el Desarrollo como un proceso de crecimiento económico, una expresión rápida y sostenida de la producción, la productividad y el ingreso por habitante. La segunda es adoptada por el Informe de Desarrollo Humano, en donde el Desarrollo se concibe como un proceso que aumenta la libertad efectiva de quienes se benefician de él para llevar adelante cualquier actividad a la que le atribuyen valor (UNESCO 1990, 2003: 20).
Existe una tercera definición que se da a partir de la Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales celebrada en México en el año de 1982, donde se definió al Desarrollo como un proceso complejo, global y pluridimensional que va más allá del simple crecimiento económico y que se requiere más bien abarcar todas las dimensiones de la vida y todas las energías de la comunidad, cuyos miembros, todos sin excepción, deben participar en el esfuerzo de la transformación económica y en los beneficios que de ella se derivan.
La teoría del Desarrollo Humano contempla dos componentes fundamentales: 1) Las capacidades humanas (salud, educación, conocimientos y destrezas) y 2) Las oportunidades, que tiene que ver con el uso potencial que la gente puede hacer de sus capacidades adquiridas. Esta teoría supone que en una relación de equilibrio entre estos dos aspectos (capacidades y oportunidades) se propiciaría una formación de capital social para
suplir de la forma más equitativa posible las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras.
La esencia de la filosofía del desarrollo humano “consiste precisamente en enfocarlo desde los objetivos últimos del desarrollo mismo, vale decir, desde el cumplimiento de las aspiraciones de la gente, desde el progreso que buscan, desde lo que necesitan y quieren hacer” (Sierra 1998, 2003: 25)
El Desarrollo Humano es una aspiración con una meta muy clara: la búsqueda de la calidad de vida de las personas. Por lo cual, no puede entenderse como un modelo concreto o estilo de desarrollo particular. El Modelo de Desarrollo Humano hace referencia a “La creación de un entorno en el que las personas puedan desplegar su pleno potencial y tener una vida productiva y creativa, de acuerdo a sus intereses y necesidades”
Así, el Desarrollo Humano se produciría cuando las personas se hacen cargo de crear las condiciones de situaciones nuevas que les permitan alcanzar una mejor calidad de vida, vinculando el desarrollo económico de una nación con el desarrollo cultural, educativo, con el ámbito de lo político, con la equidad y la calidad de vida de la población. Planteado así, el Desarrollo Humano parecería darnos la respuesta a la pregunta ¿Para qué y para quién el desarrollo? Sin embargo, en una afán de ir más allá del simple discurso que pone como centro del desarrollo a la persona (es decir, al individuo con sus capacidades) y la constituye en punto de partida como su meta, (es decir que parte de lo individual de la persona y llega a lo individual de la persona) y no enlaza esta capacidad individual al cuestionamiento de las estructuras sociales, políticas y económicas que hacen los grupos sociales, es decir que este planteamiento del desarrollo humano no hace un cuestionamiento al sistema económico imperante. Ya que únicamente habla de desplegar el pleno potencial de las capacidades humanas desde lo individual para un mejor aprovechamiento de las oportunidades, este planteamiento supone de entrada una sociedad fuera de la dinámica de mercado, cuando en realidad no es así, ya que las sociedades funcionan dentro de una estructura y modelo económico bien definido. De esta forma no toma en cuenta el sistema económico en el que se desenvuelven las personas. Donde este sistema económico propicia formas de vida en las personas que se asocia a un estilo consumista y derrochador. Esta lógica es inherente al sistema económico actual y día a día mina las capacidades humanas y conlleva a estilos de vida que siguen reproduciendo la visión de necesidades y estilos de vida de las naciones industrializadas. Es aquí donde se encuentra la principal contradicción del modelo de “Desarrollo Humano”, el cual, por una parte se propone propiciar (a través de potenciar las capacidades individuales humanas) una mejora en las condiciones de vida de las personas, pero que, por otra parte, no cuestiona de fondo el modelo de desarrollo (del que hace parte) y sigue generando y retroalimentando estilos de vida sumamente consumistas.
Pues este modelo no está dispuesto a cambiar la dinámica económica, ya que permite generar riquezas a estas naciones que se denominan “desarrolladas” a costa de los millones de consumidores de sus productos, y del saqueo de los recursos naturales que las naciones “subdesarrolladas” aún tienen.
Para concluir, pienso que actualmente la conformación de una sociedad que sea a la vez sujeto y objeto del desarrollo debe romper con los parámetros de necesidades que les imponen las naciones “desarrolladas” y construir sus propios parámetros o indicadores de necesidades de acuerdo a su contexto particular. Sin embargo, también creo que la ampliación de las capacidades de las personas es un buen punto de partida si conjuntamente con esto hacemos una deconstrucción de los discursos (del desarrollo) que nos plantean una idea “idealista” de sociedad, tal y como la conciben las naciones industrializadas, y a partir de esta deconstrucción conformamos la idea de sociedad que queremos desde nuestra cotidianidad y teniendo en cuenta que somos sociedades pluriculturales.
Bibliografía.
ONU (2000). Declaración del Milenio. Cumbre del Milenio, Nueva Cork, 6-8 septiembre 2000. Departamento de información pública de las Naciones Unidas. 16p.
PNUD (2003). Los objetivos de Desarrollo y le papel del PNUD. Ficha
informativa, febrero 2003. 2p. En: www.undp.org/spanish
Cardoso, Fernando H. y Faleto, Enzo (1985) Dependencia y Desarrollo en América Latina. Cap. II. Análisis integrado del Desarrollo. Ed. Siglo XXI. México.
Sunkel, Osvaldo y Paz, Pedro (1985) El Subdesarrollo Latinoamericano y la Teoría del Desarrollo. Primera parte Los conceptos de desarrollo y sub-desarrollo. Ed. Siglo XXI. México.
Escobar, Arturo (1995) Encountering Development. The making and undmaking of the Third World. Chap. 1. Introduction: Development and the Anthropology of Modernity, páginas: 1-17
Tegegn, Melakou. El desarrollo y la influencia de los organismos de ayuda. En M. Tegegn, Desarrollo y Poder. Ed. Intermon, Fundación para el tercer mundo, 1ª. Edición, 2000. Pp. 13-23.l
Maldonado, María Isabel (2003) Los Actuales Modelos de Desarrollo para el combate a la Pobreza. En Análisis de la Pobreza desde una Perspectiva de Género, Tesis de Licenciatura, UAM-Iztapalapa, pag. 19-37
SÓLO PALABRAS
Jesús García G.
Mi pensamiento se traduce en palabras o las palabras conducen mi sentimiento. Es posible…
Palabras y más palabras que no dicen nada. Carentes de sentido desfilan de boca en boca. Cada palabra es en sí un viaje que conduce a situaciones diferentes. Las palabras se desenredan de la lengua y salen para poner un “orden”.
Las palabras reinventan mis sentidos. Ellas me hacen descubrir un mundo no imaginado, y sólo me doy cuenta cuando el que me escucha me lo hace ver. Luego entonces pienso… digo. -No quise decir “eso”. Es la palabra equivocada-. Con las palabras enuncio un mundo propio. ¿Qué otros mundos encierra cada palabra que pronuncio a parte del mío? ¿De qué mundo me hablas en tus palabras? ¿A qué te refieres? ¿No te entendí? ¿Por qué tu mundo es diferente al mío a pesar de usar las mismas palabras para referirnos a lo mismo? Palabras inventadas en un país que no dice nada. O un mundo en que todo lo que dices es al revés.
Las letras desfilan día a día sin lograr su cometido. No nace la palabra completa, siempre falta algo. Mi pensamiento encuentra forma en la palabra. Pero no hay sentido en lo que me hacen pensar. Las palabras dirigen mi camino; me provoca una controversia. Es como subirme a un tren con un destino equivocado. Las palabras no son lo que quiero decir, no hay palabras para decir lo que es. Por eso mi mundo no es como el de los demás. Tengo un espacio vacío. No hay nadie quien lo entienda. “Cada cabeza es un mundo” han dicho muchas personas. ¿Tendrán razón?
ENTRAMADO DE SIGNIFICACIONES
Sergio I. Navarro Martínez
“Creyendo con Max Weber que el hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido, considero que la cultura es esa incertidumbre...” (Geertz, 1989).
El significado es conceptualizado como un sistema social que permite organizar la experiencia, el conocimiento y transacciones sociales e interpretarlas a través de la identificación de los estados intencionales que las impulsan y por medio de los sistemas simbólicos culturales, como el lenguaje, el discurso, las narraciones, patrones de vida (Blumer, 1986). En este sentido, si por cultura se entiende todo lo que los sujetos sociales aprenden, comparten, transmiten y plasman en patrones de conducta los miembros de una sociedad particular, entonces consiste en "estructuras de significación socialmente establecidas en virtud de las cuales la gente hace cosas. Por tanto, el análisis de la cultura no ha de ser una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa de los significados socialmente construidos, lo que se pretende es la explicación, interpretando expresiones sociales” (Geertz, 1989).
Es así como Geertz, al referirse a las estructuras de significaciones lo que se quiere es interpretar los códigos establecidos, se trata pues de pasar de una descripción superficial a lo que él llama “descripción densa” en la cual se presenta el fenómeno con sus detalles e implicaciones, “lo que se interpreta es el flujo del discurso social y la interpretación consiste en tratar de rescatar lo `dicho´ en ese discurso de sus ocasiones perecederas y fijarlos en términos susceptibles de consulta (Ibíd: 32).
Por lo tanto, ya no es una ciencia en busca de descripciones y generalizaciones, sino más bien se posiciona en contra del positivismo, con lo que se pretende descubrir las particularidades y los significados mediante los cuales los individuos o grupos guían su conducta. Para ello se requiere realizar una interpretación de lo observado, a partir de la interacción entre todos los elementos de una situación tal como operan en su contexto natural; y de esta manera lograr una mejor compresión de la cultura. Geertz señala que al hacer investigación etnográfica, no se trata de convertirse en nativos, o de imitarlos, sino más bien conversar con ellos de lo que generalmente se re-conoce. Para poder realizar un descubrimiento de la significación de los signos es importante tener presente dos elementos:
conocimientos de los códigos establecidos y
conocer el contexto
Sin embargo, considero que cuando se pretende desentrañar los códigos establecidos de una cultura es difícil comprender el entramado de significaciones, lo que ocasiona -en la mayoría de las veces- tener una mala interpretación de lo que sucede, por desconocer el contexto al cual se pretende estudiar. Esto sin duda ocasiona ciertas desventajas al comenzar a visualizar el mundo desde nuestro punto de vista sin incluir el punto de vista del sujeto investigado. Tal y como le sucedió a Geertz en los inicios de su investigación sobre la riña de gallos de Bali.
Es por ello que la antropología interpretativa se posiciona como una nueva forma de hacer investigación, la cual se fundamenta en la búsqueda de una mejor compresión de los hechos socioculturales, a partir de un trabajo interpretativo de cualquier texto. En una de dos formas, la primera, como una interpretación literal y la segunda, como una interpretación a partir de la reconstrucción del mundo del texto, de lo que se trata es de buscar el significado de la palabra, no el significado de quien usa la palabra en una cultura.
En este sentido, para Geertz la cultura en un significado en un contexto determinado, no es una entidad, tampoco algo a lo que puedan atribuírsele de manera causal acontecimientos sociales, modos de conducta, instituciones o procesos sociales. La cultura es un contexto dentro del cual se describen todos los fenómenos de manera inteligible, es decir densa, con la esperanza de hacer “científicamente elocuentes meras ocurrencias aisladas, la meta es llegar a grandes conclusiones partiendo de hechos pequeños pero, de contextura muy densa, prestar apoyo a enunciados generales sobre el papel de la cultura en la construcción de la vida colectiva relacionándolas exactamente con los hechos específicos y complejos (Geertz, 1989:38).
En este sentido considero que el concepto de cultura manejado por Geertz se posiciona como una manera diferente para hacer investigación que busca descubrir los significados que se construyen alrededor de un fenómeno. No se parte de un concepto hegemónico de cultura, ya que éste es el que tiene un entramado de significación diferente en cada contexto sociocultural, y es tarea nosotros hacer una descripción densa de los mismos.
Literatura citada:
· Blumer, H. 1986. Symbolic Interactionism. Perspectives and Method, University of California
· Geertz, C. 1989. Descripción densa, hacia una teoría interpretativa de la cultura”; en La interpretación de las culturas. Barcelona: Gedisa.
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