martes, 25 de noviembre de 2008

Miscelánea

Estudiantes de Lengua y cultura tercer semestre

Ña’ tyäntyel tyi ch ‘ol.
Adivinanza en chol.

Mik ‘ ñämel ba’ikaj Mik’ juxpiñbäj tyi lum Pityikñayoñ .che’ yom
Ityä’lañoño’ mik muk Kok yik ‘oty jkol.
Chuki yes.
X- kok
Ando en todas partes me arrastro en el suelo soy redondo. Cuando me quieren hacer daño escondo mi pie y mi cabeza.
¿Qué es?
La tortuga
Che’ alo’boñtyo yäyäxtyo kts’ijbal iche’ ñoxoñix känkäñix kts’ ijbal añ k suj bajche’ Chäy.
Chuki yes
Pajch’

Cuando estoy joven soy de color verde y cuando estoy viejo soy amarillo y tengo escama como el pescado.
¿Qué es?
La piña.

Español
En la casa de chi
Mataron a ri
Y vino mo
Dijo ya

Chontal
Tu yotot ajchi
U tsämsinte aj ri
U koti aj mo
U yäli ya

Ch’ol
Tyi yotyoty ajchi
Tyi tsäñsäyo’b aj ri
Tyi k’otyi ajmo
Tyi yälä ya.

Zoque
Te chi’s tyüjkmü
Yajk kayaju ri
Mitu mo
Nüwü ya.

Adivinanza en lengua kokot`an
U k+n+ntan yopo I, macha jin të´ unk+n+ntan, u wol pat i mach jin ts´imim
¿Kone jin?
(Ni jun)
Tiene hoja y no es árbol tiene lomo y no es caballo.
¿Entonces qué es?
(El libro)

Cielu iski i, cielu em+ i, t+nxin ump’e pa´.
¿Kone jin?
(Ni coco)
Cielo arriba y cielo abajo y en medio una laguna
¿Qué es?
(El coco)
Tsuk iski tsuk em+ t+nxin pa´k+n ach´.
¿Kone jin?
(Ni jut)
Pelo arriba, pelo abajo, en medio siempre esta mojado.
¿Qué es?
(El ojo)

viernes, 21 de noviembre de 2008

Editorial

Año I
Número 2
Octubre, 2008

“¿Leer?, no gracias”. Es muy aburrido, me da sueño, ¡uf! ¡qué flojera!. Es una de las tantas respuestas que encontramos en niños y jóvenes frente a un libro. Y ¿para escribir? Ya ni se hable de más. Quizá lo anterior tenga que ver la forma en cómo hemos sido educados en el hogar. La suposición vale si observamos que muy poca gente tiene el hábito de leer por amor y si se lee es por obligación de hacer y cumplir algún trabajo escolar o institucional. ¿Debería ser así? Por supuesto que no. En muchos de los escritos encontramos nuevos nombres, nuevas palabras, formas de expresiones. Conocemos historias, transitamos otro camino; pero sobre todo aprendemos a tomar decisiones desde una perspectiva propia y de mismo modo nos ayuda a tener una nueva visión ante esta sociedad de constantes cambios como en la que vivimos actualmente.
La verdad es que leer no cuesta mucho, sólo es cuestión de tomar un libro y aventurarse a vivir una nueva historia, es abrir una ventana y encontrarse en otro mundo real e imaginario. Pero ese mundo enseña, aconseja, entretiene y sobre todo genera una reflexión en la vida.
La edición número dos de JAYE es un reflejo de un trabajo colectivo que busca fomentar y despertar el interés de escribir y leer. Es un espacio en donde las letras toman forma y nos dicen algo. Ese algo de la cual se desprende sentimientos, conciencia, vivencias; realidades que nos envuelven y nos encaminan a mejorar nuestra actitud y sentir de cada día. JAYE es una oportunidad y una tierra fértil para todos los amantes de la lectura y la escritura,
Más allá de estas palabras, agradecemos a las personas que comparten sus poemas, ensayos, cuentos y entretenimientos en esta nueva edición.


Colaboradores en esta edición
Catalino López Méndez
Mariana Ambrosio Pelcastre
Guadalupe Ortiz
Graciela Irene Burgos Herrera
Leticia Miranda
Eduis
María Isabel Villegas Ramírez
Jorge Elvis Sánchez Sánchez
Daniel Gil
Estudiantes de Lengua y cultura tercer semestre

Comité editorial
José Trinidad Cordero Jiménez

Jesús García Guadalupe
Sergio Iván Navarro Martínez
Ulises Contreras Castillo
Felipe Galán

Ensayos

UIC. Escuela de Filosofía
Ulises

Es un enigma el sentido trascendente del hombre que camina entre el cielo y la tierra que bien pudiéramos preguntar ¿Quién es? ¿De dónde viene? ¿Quién lo creó? y así sucesivamente ir formulando preguntas que son históricas y otras revolucionarias pero, sin lugar a duda, el preguntarse sobre la finalidad de su existencia, es de aquellas interrogantes más interesantes que cualquiera se puede hacer y constituye una perpetua invitación a la ratio de los particulares a retomar ese camino medieval filosófico con dirección a la meditatio, ello es, el pensamiento lógico reflexivo. Parece que ello es necesariamente un ejercicio propio del filósofo por cuestionarse así, que da pauta a crearse conflictos existenciales sobre la razón de su ser y hacer, sin embargo, aun cuando el filósofo pretende ahondar más en este planteamiento desde un marco metafísico y casi inescrutable para los demás por su constante devenir en ideas, no deja de ser inspirador el preguntarse sobre cuál es el objetivo de nuestra presencia en este mundo.
Aristóteles(385-322 a.C.), filósofo antiguo posterior al gran Platón que crea en sí una filosofía más realista diferente al idealismo platónico, entre sus varios documentos que hoy se conservan, escribió La Ética Nicomaquea (o Ética para Nicómaco, su hijo),y que plantea que el fin último del hombre es la felicidad como perfecto y sumo bien. Ahora bien, qué es la felicidad, es una actividad en concordancia con la virtud perfecta […] la felicidad es siempre una forma del placer siempre que no se entienda por placer la búsqueda de todas las satisfacciones aparentes (XIRAU, 1981)
La felicidad es, por consiguiente, perfecta en tanto que es una (indivisible), inmutable e imperecedero y no un predicable que se dice de las cosas y las personas. Indivisible porque es Una esto es que no podemos decir que existan grados o cantidades de ella, como por ejemplo algunos los muy felices o pocos felices; de ser así, no sería perfecta y mucho menos una, por que lo que es perfecto no puede ser dividido o existir cosa semejante de él, porque es él es en sí mismo y no puede existir otro. Comparamos en la realidad los niveles en que se puede medir el ser feliz, pero la felicidad es sólo una; así como la bondad es una y existen niveles entre los seres por ser bondadosos, así como la sabiduría es una y existen grados de sabios. Es inmutable en tanto que no puede sufrir cambios, no podemos decir una mayor o menor felicidad o una felicidad buena o mala, porque de suyo es el que sea una sin niveles, sin cambio en su forma, en su esencia, de lo contrario sería imperfecta, sin embargo, sí podemos referirnos de aquellos que son felices, algunos mas que otros y cada quien de forma distinta, pero la felicidad en sí es la misma en todos los casos. Y finalmente es imperecedera, porque aquel que es feliz, aun muriendo él o el motivo de que sea feliz, la felicidad por sí misma continua existiendo, como el cuerpo al alma, y el objeto de la felicidad al hombre.
Ahora bien, al que se busca por sí mismo le llamamos el más perfecto que al que se busca por otra cosa […] Tal parece ser la felicidad, pues elegimos por ella misma y no por otra cosa, mientras que los honores, el placer, la inteligencia y toda virtud, los deseamos en verdad, por sí mismo, pero también los deseamos a causa de la felicidad, pues pensamos que gracias a ellos seremos felices.
[1]
Es sumo bien porque toda virtud tiene en sí, consigo misma la felicidad que reconoce quien la posee, sea esta la inteligencia, la retórica, el arte, los placeres mismos. Y siendo éste sólo un pequeño fragmento de la obra aristotélica, indudablemente argumenta de manera considerable, que el hombre busca ante todo la felicidad en cuanto hace, piensa, crea, transforma, etc., es decir, toda su vida está encaminada al sumo bien que es la felicidad y en algunos casos de manera inconsciente. En la práctica de las virtudes, su fin último es la felicidad que se alcanza, pero, hay discrepancia entre lo que conocemos (si es que lo conocemos en realidad es eso) como felicidad, eudaimonia, y cómo podemos alcanzarla. Esta búsqueda de la felicidad que un placer verdadero es pues la realización de nuestra esencia propia a diferencia de otros seres, y el placer del hombre es el ejercicio de la razón, pues buscar aquello que no se tiene y se desea, necesariamente la implica y es en este ejercicio, donde la razón se convierte en virtud, porque ella es el más sublime de todos y con ella conocemos, sin embargo, la virtud no puede ser una pasión, puesto que pasión en su origen es aquello que padecemos, que se impone y la virtud no es algo que se imponga sino algo que podemos aprender y desarrollar mediante nuestra actividad racional (XIRAU, 1981).
Ahora bien, si efectivamente todos buscamos la felicidad como tal, por lo que ella misma es en sí misma, las formas de vida y nuestros actos serían un reflejo asintótico
[2] de la felicidad misma. Desearíamos las cosas por lo que son, más que por el beneficio momentáneo y temporal. La contemplación de la vida misma y el conocimiento de nuestro continuo caminar enfocado a eudaimonia, haría que el hombre alcanzara la plenitud de su existencia.
La felicidad, por consiguiente, es lo mejor, lo más hermoso y lo más agradable, y estas cosas no están separadas como en la inscripción de Delos: lo más hermoso es lo más justo; lo mejor, la salud; pero lo más agradable es lograr lo que uno ama, sino que todas ellas pertenecen a las actividades mejores; y la mejor de todas éstas decimos que es la felicidad.
[3]
Es la obra de Aristóteles no es sólo una obra de develamiento sino de invitación a alcanzar el sumo bien por los medios que fuera necesario y en el pleno uso de la razón, sin embargo, no se puede con ella justificar el acto del hombre que asesina, roba, que es terrorista que es de cuidado para el otro y comete un sinnúmero de cosas negativas por pensar que dentro de su intención se encuentra un bien escondido, que en ello encuentra la felicidad, lo que le satisface. De ser así, todo le sería lícito. No obstante, la inscripción de Delos y el comentario de Aristóteles mencionan que a la felicidad le corresponden todas aquellas actividades que se realizan en el ejercicio de la virtud y la mayor de las virtudes es la razón; la felicidad es el sumo bien, y aquello que se entiende así, es en sí bueno, es decir, si es el sumo bien, no puede ser malo, porque sería imperfecto y mutable, seria algunas veces sumo bien y otras sumo mal, pero la felicidad es una, y en sí misma bien, y con ella todas las virtudes. Si el buen obrar es una práctica de la virtud del bien que existe en el hombre, su contrario sería el mal obrar que lleva al ejercicio de acciones malas. Si aquello que es bueno en sí, tiende al bien, y aquello que es malo en sí, tiende al mal, y si la felicidad es sumo bien, ¿La tendencia del hombre en pleno uso de la razón sería al mal obrar? o ¿Puede acaso el ejercicio de acciones buenas obtener un mal? Sin embargo, existen quienes obran bien para generar un mal, pero su fin no se encontraba en el proceso sino en la finalidad ultima de su obrar, el mal. Mientras que el que cuya finalidad es el bien, y en ello la felicidad, su proceso de suyo es con sumo bien.
¿Pero que nos hace pensar que efectivamente el fin del hombre es ser feliz? Creo que si hacemos un análisis o introspección de nosotros mismos y de todo aquello que nos es grato, caeremos en cuenta que detrás de todo se encuentra la felicidad. Reunirse con los amigos, participar en un concurso, contemplar un atardecer, escribir un diario, entre otros, es sin lugar duda, motivo de satisfacción, de placer y claro, cada una en diversos grados de felicidad.
Si la felicidad es una actividad de acuerdo con la virtud, es razonable de acuerdo con la virtud más excelsa, y esta será una actividad de la parte mejor del hombre […] su actividad propia de acuerdo con la virtud propia será la felicidad perfecta. Y esta actividad es contemplativa […] esta actividad es la más excelente (pues el intelecto es el mejor de lo que hay en nosotros y está en relación con lo mejor de los objetos cognoscibles); también es la más continua, pues somos más capaces de contemplar continuamente que de realizar cualquier otra actividad.
[4]
Por tanto, en la búsqueda de la felicidad, el hombre debe ser virtuoso por la práctica de las virtudes que lo conducirán al sumo bien, la mayor como hemos visto es la razón, pero también está el bien, la templanza, la valentía, el amor y cada una de ella participa de la felicidad, de lo contrario, el acto de justicia, de caridad, de bondad, por ser distintos a la felicidad, no harían al hombre feliz.
El ejercicio de las virtudes debe ser pues por convicción más que por intereses, y en su aplicación el hombre descubre el sentido de la Ética, porque ella es en sí misma y por sí misma el buen obrar. Quien actúa bien es dominado por la razón, quien actúa mal es dominado por la pasión, por la vida irracional. La búsqueda de la felicidad aunque es individual, indudablemente en su ejercicio incluye al otro, que da validez a la manera en que uno vive, y que a su vez nos afecta porque su fin como el mío puede ser hacia el bien, o inclusive, hacia el mal.
[1] Aristóteles, Ética Nicomáquea, Biblioteca de los Grandes Pensadores, Barcelona, 2003, Pág. 34.
[2] Al decir reflejo asintótico, debemos entender como asintótico el acercamiento más próximo, extraordinario a la felicidad, mas nunca le felicidad misma. Es decir, no podemos ser la felicidad, dejar nuestra esencia y tomar otra, porque ella, la felicidad, es en sí misma un sumo bien, perfecto y pleno, inmutable.
[3] Ética Nicomáquea, Libro I, Pág. 40
[4] Ética Nicomáquea, Libro X, Pág. 286-287.
Pedagogía de la Esperanza: Un reencuentro con la Pedagogía del Oprimido
Daniel Gil Castillo

Introducción.
La obra pedagogía del oprimido nos llegó a México a finales de los años sesenta, en medio de un México que se estaba levantando por la sangre derramada de muchos que buscaban un cambio en el sistema político y que desde las clases sociales que representan la mayoría, se estaba gestando; por ello, la obra abonó en terreno fértil, germinando en muchos estudiantes, profesores, obreros, religiosos y muchos más que a través de las sugerencias del autor encontraron el sendero pedagógico que los animaba a abrirse camino en un espacio político muy convulsionado.

En esta obra se llega a conocer el sentido profundo de lo que significa “estoy en un silencio activo”
[1], “acto de educar y educarse”[2], “teoría y práctica, escuela – comunidad, identidad cultural de los educandos, relación educador – educando, lo que es enseñar, lo que es aprender, lo que son los contenidos programáticos, la relación educación – investigación”[3].

Freire nos hace un recorrido de toda su experiencia de vida como académico exiliado de su país natal, Brasil, y nos muestra la realidad de las grandes transformaciones sociales que vivió el mundo en los años setenta y ochenta, pues recorrió todos los continentes siendo invitado a compartir su experiencia pedagógica y discutir junto con los intelectuales de la educación, los obreros, las amas de casa, los estudiantes, los niños, religiosos, políticos, lo referente a su propuesta planteada en su obra cumbre Pedagogía del oprimido.

No hay pues en la obra que tenemos como referencia un momento de descanso, nos muestra a un Freire activo, discutiendo, platicando, siendo criticado, aplaudido, recibiendo varios doctorados honoris causa, siéndole negada la visa para entrar a algún país y en la mayoría de las veces enseñando basta citar este ejemplo, de lo que el siempre vivió y enseño “ Para quien sabe pueda enseñar a quien no sabe es preciso que quien enseñe sepa que no sabe todo y que quien aprende sepa que no lo ignora todo … Sin este saber dialéctico sobre el saber y sobre la ignorancia es imposible que quien sabe enseña a quien no sabe dentro de una perspectiva democrática y progresista”
[4]

A Paulo Freire lo mueve las grandes desigualdades de vida que conoció en su país, donde miles de niños, niñas, mujeres y hombres viven en la pobreza, por no decir en la miseria. Cita de inicio un informe de la UNICEF de aquellos años, y hace un recorrido primero por las condiciones imperantes en su ciudad Recife, que va comparando con la cruda realidad de su pueblo y la contrasta con los discursos neoliberales que hablan de “modernidad”.

La posición asumida y defendida en su obra de Pedagogía del oprimido la realiza en esta que estamos comentando Pedagogía de la esperanza, en defensa del radicalismo crítico, contra los sectarismos, las acomodaciones pragmáticas a los hechos, de los que en su país gobernaban y asumían que las condiciones sociales que imperaban era solo culpa de los pobres.

Esta posición lo llevó al exilio a Chile y desde allí comenzó la defensa de su obra, en donde muchos se identificaron con su propuesta “de la necesidad fundamental que tienen los individuos a asumirse así mismo como individuos y como clase, mientras no se comprometan, mientras no luchen, de negar la verdad que los humilla. Que los humilla precisamente porque introyectan la ideología dominante que los perfila como incompetentes y culpables, autores de sus fracasos cuya razón de ser se encuentra en cambio en la perversidad del sistema”
[5].
Convivir y compartir en un sin número de espacios que le fueron abiertos en muchos lugares, pudo llegar a mostrar una pedagogía de carne y hueso, vivida en los barrios, en las cárceles, en las escuelas, en los patios de las casas, en los ranchos, en las universidades, va permitiendo conocer que la práctica educativa en una construcción entre el educador y el educando, que el conocimiento se va construyendo con las dos realidades de la del educador y de la del educando en sus diversas situaciones de vida, muchas veces vivida en las condiciones de opresión, negación de su existencia, miseria, abandono de su país, discriminación, dominación, segregación. Todas estas realidades puestas una frente a la otra para construir juntos una pedagogía que permita y posibilite condiciones que favorezca el respeto por la diferencia y la búsqueda de la justicia y la igualdad.

No hay momentos en que el autor descuide esta posición y en todos los lugares a los que fue invitado siempre fue buscado por los diferentes grupos que trabajaban en pro de un modelo de educación que les permitiera un camino por donde transitar para encontrar mejores condiciones de vida para sus pueblos.

Por ello, lo encontramos comentando en la obra sus experiencias enriquecedoras al entrar en contacto con muchos y de los cuales recibió enseñanza y que nos da a conocer para “partir del saber de experiencia vivida”
[6], además de que en la línea progresista enseñar implica que los educandos “penetrando” en cierto sentido el discurso del profesor, se apropien de la significación profundo del contenido de lo que enseñan, es decir el acto de enseñar del profesor(a) va desdoblándose, por parte de los educandos, en el acto de conocer lo enseñado.

Por otro lado, al enseñar re-conocen el objeto ya conocido. Su enseñar es un acto creador, un acto crítico y no mecánico, donde la curiosidad de profesores y estudiantes en acción, se encuentra en la base de enseñar – aprender.

El ideal de hombre y mujer que concibe en su obra es de “hombres y mujeres viviendo histórico, cultural y socialmente existiendo, como seres que hacen su camino y que, al hacerlo, se exponen y se entregan a ese camino que están haciendo y que a la vez los rehace a ellos también”
[7]

Este ideal de ser humano hace que la educación hoy tenga que ser repensada a la luz de lo que se está enseñando en los diversos espacios educativos, ver si la educación está respondiendo a las exigencias de vida de todos los sectores de la sociedad y permitirnos en la reflexión situarnos en la realidad de lo que acontece a nuestro alrededor.

Preguntarnos a manera de conclusión ¿Qué es para ti enseñar y qué es aprender? ¿Crees que el papel del profesor es modelar al estudiante conforme a cierto modelo ideal de hombre o de mujer, o por el contrario ayudarlo a crecer y a aprender a ser él mismo?

Si pensamos en las respuestas a estas interrogantes obtendríamos una evaluación del modelo educativo de nuestro país que sin duda es homogenizante, que nunca ha respetado el ser indígena hablante de una lengua originaria o vivir en el medio rural, el favorecer una educación que tome en cuenta los usos y costumbres, además del saber popular y sobre todo que respete las diferencias en todos los ámbitos en que la diferencia se expresa, parece ser que la propuesta de Paulo Freire en nuestro país no hizo mucho eco pues desde que su presencia se dio en nuestro país específicamente en Cuernavaca nos hace pensar que el modelo educativo que se promueve desde la Secretaría de Educación no responde sino al modelo neoliberal.

Esta lectura debe de permitir reconocer la labor de muchos que en su caminar por la educación han planteado un camino pedagógico que si estamos dispuestos a recorrerlo, nos encontraremos con una riqueza que posibilite la discusión sobre el desarrollo y la educación, la educación y la democracia, educación fundamental y universitaria, identidad cultural, lenguaje, ideología, clases sociales, todos ellos abordados magistralmente en esta obra y que sin lugar a dudas podría abrir la necesaria reflexión para allanar el tránsito a el cambio que requiere la educación en México.

La importancia de la conciencia, la importancia del individuo, la importancia de la sociedad son elementos que están presentes impulsados por el gusto de la libertad, por la comunión que nos debemos todos los seres humanos, a los que se les reclama nuestra falta de organización y de sabiduría para enfrentar los momentos de la vida en las que si nos disponemos en lo individual y socialmente habremos de dar un salto en la vida comunitaria.

Es por demás solicitar a todos que se den un tiempo para la lectura de esta interesante obra que les permita reflexionar sobre el quehacer educativo y sobre todo llegar a la conciencia de que la educación esta revestida de seres humanos de carne y hueso que viven un mundo diferente al mío pero no por ello mejor o peor, a la que no tengo derecho a negarlos ni a despreciarlos, si no solo verlos diferentes y en esa diferencia construirnos y re-construirnos para buscar el bien de nuestro pueblo.

Por otro lado, es necesario “conocer” el conocimiento educativo existente, ya producido, conocerlo bien y otro lado aquel que producimos, el conocimiento nuevo que construimos entre todos los que participamos en un espacio escolar, producir el nuevo conocimiento implica investigación, entendida esta como indagación, curiosidad creatividad, en ella se aprende y es papel de la universidad, vivir con seriedad los momentos de este ciclo enseñar – investigar y esta dicotomía debe estar presente en el diario quehacer de la educación sobre todo de tipo superior.
[1] Freire, Paulo. (1993) Pedagogía de la esperanza. Un reencuentro con pedagogía del oprimido. México 1ª. Ed. En Español. Siglo veintiuno editores. p. iii.
[2] Freire, Paulo. Op cit. pp. iv.
[3] Freire, Paulo. Op. Cit. pp 165.
[4] Freire, Paulo. Op. Cit. pp. 180.
[5] Freire, Paulo. Op. Cit. pp 53.
[6] Freire, Paulo. Op. Cit. pp 67
[7] Freire, Paulo. Op. Cit. pp 93.

Narrativa

La espera de una madre (continuidad del texto anterior)
José Trinidad Cordero Jiménez


¿Y mi mamá?-volvió a preguntar el niño.
La anciana se quedó sin palabras, sintió las ganas de decirle la verdad. Pensó un momento y luego le dijo a Janito
-Ven hijo, tu mamá preparó el atol que a tí tanto te gusta
El niño se bajó de la cama. Medio dobló la cobija carcomida por los años y se dirigió a la cocina siguiendo a la abuela. Se sentó a lado del fogón. Mientras la anciana servía el atol. El niño jugaba con la lumbre, pasando la mano de izquierda a derecha y viceversa.
-¡Te vas a quemar!
-No abuela, al fuego no le tengo miedo. Mi mamá me ha dicho que de todos modos algún día, si nos portamos mal, en el más allá ha de arder nuestra sangre. Lo que sí me da miedo es que mi mamá se muera.
La anciana se quedó callada, no podía esconderle nada al niño. Janito era muy inteligente y no se le escapaba nada de los ojos.
-Mi mama no anda aquí. No siento el ruido de sus pasos ni el camino de su respiro.
-No hijo, cómo crees, tu mamá no nos deja, ella se moriría sin nosotros y nosotros nos morimos si nos abandona.
-¿Dónde estás mami? Mamitaaa- gritó el niño desde la cocina, creyendo que su madre estaba escondida en algún lugar como cuando juegan a las escondidas.
La anciana con cierta nostalgia, respiró hondo como exhalando el último respiro. Se acercó a Janito, lo rodeo de con los brazos y le dijo cariñosamente
-Hijo, tu mama salió al pueblo. Vendrá en unos días, fue a comprarte el juguete que te gusta. ¿Te acuerdas de los trompos, los carritos y de la pelota que vimos en la feria?
-Sí
-Y ¿de los dulces de compite que parecían huevos de paloma?
-Sí
- y ¿de los caballitos que querías montar?
-Sí, sí.
-Pues tu mami fue trabajar para traerte muchos juguetes.
-¡Pero si aquí trabajábamos juntos!
-Hay hijo, estas tierras ya no dan pa´ más, por eso se fueron los campesinos a la ciudad y tu mamá siguió sus huellas por que se cansó de trabajar y no recoger buenas cosechas ¡Ya vez que la otra vez se cortó el dedo del pie y nos quedamos sin comer una semana! ¿Te acuerdas?
-Sí, pero yo voy ser grande y voy a trabajar para ustedes dos.
- Hay hijo, yo ya no probaré las cosechas de tu siembra, ya no doy pa’ más años.
Aquel niño tenía sueños tan profundos que la anciana decía con el pensamiento que más bien parecía un hombre de mucha experiencia.
-Y ¿cuándo viene mi amá?
-El sábado en la mañana seguro que ya está aquí.
-Pero si apenas es domingo.
El niño hizo un conteo con el dedo y dijo:
-faltan seis días y los días son largos y más largo todavía si no hay con quien jugar.
-Yo no sé ni contar, pero seguro jugamos los dos a las escondidas, así como tu mamá- La abuela quedó pensando un rato y luego le preguntó a Janito -¿Y seis días son muchos?
-Muchísimos abuela- respondió el niño alargando la mano que sin darse cuenta chocó con Chijki (perro) y los dos se soltaron a reír.
Los días comenzaron a transcurrir lentamente dentro de la casa de paja. Las veces que la anciana se iba junto al fogón para preparar la comida Janito no hacia otra cosas que mirar el camino por donde su madre se había ido; estaba seguro que ahí mismo volvería. Así fue pasando lunes; el martes por la tarde alguien vio al mismo niño sentado en la misma piedra y el miércoles que llovió, el niño solo estaba a la puerta de la casa mirando la vereda mojada y los torrentes de aguas que se alejaba de la gotera como serpiente asustada. El jueves el niño y la abuela llegaron a cargar un poco de leña. Ya el viernes el niño al anochecer le dijo contento a la abuela:
-Mañana viene mi mamá. Y me va a traer muchos juguetes.
-Si hijo, solo hay que pedirle a Dios que todo salga bien.
-pero abuela mi mamá ya ni se acuerda de Dios.
-Janito, es la desesperación que obliga olvidar las cosas de la vida, de nosotros y de Dios.
El pequeño contempló el revoloteo de las luciérnagas y las pequeñas estrellas colgadas en el cielo. Se quedó hasta dishoras de la noche y al final se fue a dormir soñando despertar en los brazos de su madre al día siguiente.
El sábado el niño despertó muy temprano y se sentó junto a la puerta, mirando el camino. Esa mañana no desayunó ni se tomo el atol que tanto le gustaba. Estaba ansioso de ver a su madre. El sol comenzó a besar la espalda de Janito quien ufanamente le dio la cara para saludarlo. La abuela le trajo su atol pero el pequeño parecía que solo tenía el deseo de ver a su madre que era la única que podía saciar el hambre y la sed, mientras el atol se espesó y se enfrió; parecía ser que Janito también se iba enfriando a la luz del sol, pues su madre no llegaba. La anciana intento consolar diciéndole que la ciudad era demasiado retirada y que a lo mejor llegaba mas tarde.
-¡Nos mintió abuela… mi madre ya no vuelve!
-No digas eso… tu madre no hará eso.
La anciana hizo memoria que Ñich había sido abandonada y tuvo miedo que volvieran a ser una realidad aquel recuerdo que remordía tanto la conciencia de la anciana en no decirle a Ñich el secreto de que ella había sido abandonada por su madre cuando apenas comenzaba a caminar.
-Sí viene… tiene que venir… dijo la anciana y se metió a la casa. Encendió una vela y se puso a rezar frente aquellas imágenes que tanta fe le tenía.
El sol se fue inclinando hacia el horizonte. Janito comenzó a sentir la tristeza más ahondado en su corazón de hombre valiente, se sintió herido pero se aguantó las ganas de llorar, luego se acordó que su madre le había dicho que solo los verdaderos hombres lloran por que tienen un gran corazón y que con el llanto se lavaba las penas del alma, no dudo un momento más y ante aquella tarde lánguida, cerró los ojos y dejó caer una lágrima. La abuela lo miro, se acerco al niño y juntos, abrazados dejaron que las lágrimas lavara la tristeza mientras le decía:
¡Vendrá! ¡Sé que vendrá!
Continuará en la próxima edición.

El autor es originario de Chapultenango, Chiapas. Estudiante de Lengua y Cultura de la UIET


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La leyenda de la Mujer Fría
Jorge Elvis Sánchez Sánchez (JESS)

Las leyendas forman una parte medular de las culturas en los pueblos de México. Algunas de estas son populares, incluso, se han escritos libros, canciones y hasta películas.
Realidad o fantasía, no lo sé, pero lo cierto es que mucha gente en diferentes regiones, construyen sus propias historias. Hay quienes ante estas situaciones se portan escépticos y otros que llegan a creer en ellas, incluso comentan que lo han vivido en carne propia. De esto me gustaría narrarles una de las tantas leyendas que se relatan en mi pueblo, Oxolotán.
Oxolotán está ubicado en la Sierra tabasqueña, asentada en una pequeña planicie, rodeada por cerros y un caudaloso río que baña las orillas del pueblo. Cuenta además con un templo que data del siglo XVI, vestigios de lo que fue un convento dominico en el periodo colonial.
Mis abuelos y padres me han narrado varias leyendas, entre ellas: “la sirena”, “la viejita que sale de la cueva”, “los duendes”, “la rueda cabeza”, “el charro negro”, “la viejita del templo” y “la mujer fría”. Esta última me llama mucho la atención, ya que últimamente varias personas aseguran a verla visto.
Mi abuelo contaba que “la mujer fría” era unas de las que más temían. Lo aterrador de esto, decía él, era que a las personas que se les aparecía este ser extraño moría poco a poco si no se le curaba a tiempo. El abuelo la describía como una mujer muy hermosa, de piel clara, con cabello rubio, muy largo, y un vestido blanco que le cubría todo el cuerpo y llegaba hasta el suelo. Él explicaba que únicamente se le aparecía a los hombres y casi siempre cuando estaban solos, su hora de aparición era por la madrugada y a las orillas del pueblo. Los síntomas que padecía un hombre cuando tenía la mala experiencia de haberse encontrado a la mujer fría eran, al inicio, un intenso frío; pero si no se atendía a tiempo sufría fiebre y convulsión, hasta llegar a la pérdida del conocimiento y por último la muerte.
Cuenta una vez que un señor, conocido como Don Cucho, se le apareció en el lugar donde el laboraba. Don Cucho, es un señor de edad adulta, alto y fornido, es casado y tiene una hija. Es un hombre muy trabajador, pero tenía un defecto, antes de que la “mujer fría” se le apareciera era muy mujeriego. La ocupación de Don Cucho antes de dedicarse a la albañilería, era la panadería, que por cierto, era muy conocido por todo el pueblo por sus ricos panes domingueros, la prueba es que el producto se le terminaba en un santiamén, ya que la gente sólo esperaba a que salieran del horno para llevárselos. La panadería estaba a la entrada del pueblo, rodeada por grandes árboles, esto hacía que el lugar estuviera siempre con poca luz de sol durante el día, y por las noches, los focos de las casas más cercanas, apenas y lograban a iluminar la calle que da hacia la entrada del pueblo.
Una mañana de noviembre Don Cucho salió a trabajar como de costumbre. El pueblo estaba cubierto por neblina, solo los ladridos de los perros se escuchaban a lo lejos y los cantos de los gallos anunciaban el amanecer. Eran aproximadamente como a las 4:00 a.m. cuando el llegó a la panadería, se sorprendió al ver que una mujer muy hermosa estaba justo en la puerta de su centro de trabajo. Muy asombrado le preguntó qué hacía a esa hora de la madrugada, ella respondió que le estaba esperando. Aún sin entender le preguntó su lugar de procedencia, la mujer con una leve sonrisa le dijo que vivía muy cerca del poblado y que venía a verlo.
Muy emocionado invitó a la mujer a pasar a la bodega, cerciorándose de que ahí ella estaría más segura, Don Cucho, aprovechando la oportunidad de estar solos empezó a besarla, ya casi estando en una situación muy comprometedora, ella le dijo que saldría un momento. Sin darse cuenta de lo que estaba pasando, él comenzó sentir un escalofrío muy extraño e inexplicable, al punto que él frío se le hizo insoportable. Al querer ver a la mujer para cerciorarse si estaba afuera de la panadería, solamente vio una silueta que se perdía en la oscuridad.
Con gran dificultad se dirigió a su casa y le contó a su esposa lo que le había pasado, ella comprendió rápidamente lo difícil de la situación y fue por ayuda. En unos cuantos minutos la esposa llegó con un curandero y éste, viendo los síntomas que tenía el hombre, le dijo que la persona con la que había estado era La Mujer Fría. Don Cucho sufrió mucho para poder recuperarse del susto que había tenido esa madrugada.
Otro caso ocurrió hace unas semanas. Un conocido contó que tuvo la mala experiencia de haberse encontrado a la Mujer fría. Comenta que una noche se puso a ingerir bebidas embriagantes, ya por la madrugada estando muy ebrio se dirigió al patio de su casa, -el patio de su casa tiene acceso al río-, de repente, vio como una hermosa mujer lo llamaba, él empezó a dirigirse hacia ella y sin darse cuenta estaba ya en la orilla del río. Sintió el agua sobre sus pies y fue entonces cuando comenzó a pedir ayuda, no podía moverse y un frío intenso invadía su cuerpo; de inmediato su esposa y sus hermanos que estaban despiertos acudieron a su auxilio. Los mismos síntomas que tuvo ésta persona, son los mismos que una vez mi abuelo me contó.
No sé cuáles sean los motivos o el origen de las leyendas que se narran en los pueblos, lo cierto es que, desde hace ya muchos años y hasta en la actualidad mucha gente afirma que es una realidad, además, forman una parte esencial de la cosmovisión de los pueblos en México.
El autor es originario del Poblado Oxolotán, Tacotalpa; Tabasco. Actualmente docente de la UIET

Beso Suicida
Edgar Darinel García.

Mi mente distraída... ¡oh rayos! Se me vienen los recuerdos… hace tiempo que te conocí. Una infancia casi olvidada, tiempos que pasaron y fuimos creciendo juntos, nos separamos durante mucho tiempo, nuestro encuentro fue algo inexplicable, en ese rincón donde solía estar sentado me encontraste, tu luz me iluminó, tu beso de hada me dio la vida devuelta, me tomaste de la mano para caminar juntos, me enseñaste a ser fuerte y a estar solo.
Tu llegada calmó mi sed, me diste de beber, calmaste la extraña sensación de placer que había en mí. Tú, el silencio, el frío, la soledad y yo compartimos momentos fúnebres aunque pasamos por muchas cosas malas, nunca dejamos de luchar. Seguimos nuestro camino viajando en este laberinto sin salida, en este mundo los dos de la mano flotando siendo obligados a vivir. Nunca soñé ni me imaginé que tú me harías daño, jamás sospeche que tú me torturaras de dicha forma. En medio del camino por un instante te separaste de mi por solo una distancia y aun así no dejaste de estar conmigo aunque sea por unos instantes. Recuerdo aquella tarde hermosa todo era gris entre tú y yo. El viento sopla enfurecido golpeando mi rostro. Sabía que pasaba algo tenebroso. No me deja estar tranquilo mi comportamiento, era raro pero resistí. Pasaron días y de pronto te miré con un cuchillo filoso en la mano, abriste mi pecho. No te importó romper mis huesos. Llegaste a donde pertenecías y desde adentro, tu alma pedía a gritos la libertad que yo impedía darte. El momento llegó, teniendo mi pecho abierto clavaste el cuchillo en mi corazón. Lo abriste lentamente causándome mucho dolor. Fue ahí dónde tu escapaste de mí.
Grité y grité, me volví adicto al dolor pero jamás lloré, ni cuenta me di que estaba muerto. Me miraste con ojos de fuego y una lágrima roja rodó en tu pálida mejilla. Desde ese momento empecé a seguir tus pasos; apliqué lo que he aprendido de ti; las fuerzas que me quedaron las usé en contra tuya; las horas se hacían eternas, quería que fuese mañana pero ya no lo hubo.
Llegó mi turno, era el momento de decirte ¡muérete! Los minutos pasan y mis labios no dejan de temblar, era la hora de terminar, me sonreíste y te acercaste a mí. Mi cuerpo ardía de calor, era un volcán en erupción. Mi mente perturbada, recordando nuestro romance, los besos de pasión. Mi mente ya quería liberarse de ti. Te miré y me acerqué a ti con un abrazo. Esperando que bebieras de mis labios te dije con una dulce voz, ¡bésame! y ¡muere!
El autor es originario de la comunidad Sombra Carrizal, Huitiupan, Chiapas. Estudiante de la UIET


La verdad
Jesús Garcia Guadalupe


La lluvia cae sin premura desde muy temprano. Ahora el canto de los pájaros se une al rítmico sonido de la lluvia. Pienso en la tarde que llegué. No sé porque tengo que acordarme de ésto hoy. Lo que en verdad debo hacer es la tarea del profesor Robles. ¡Tareas…! ¿Quién las inventaría? ¡Qué pinche hueva! Tener que elaborar el trabajo que me piden en la escuela. A veces creo que mi papá tiene razón cuando me dice que la escuela no sirve.
Antes de llegar discutí acaloradamente con mi padre. Él me trató de convencer de que no estudiara. Sus palabras aún están frescas en mi memoria. _No sea pendejo, mijo; aproveche el tiempo. No lo pierdas en la escuela. ¿Qué vas hacer lejos de la casa? Aquí tienes todo. Bien que mal, tenemos esa laderita. Aunque poco se cosecha, da pa’ comer.
Y por otro lado, mi mamá decía: déjalo Pancho, si el muchacho quiere ser estudiado tiene derecho. Que no sea como nosotros. Ya ves, vivimos como animalitos sin saber de la vida. Todo esto recordaba y me entristecía.
Quizá ya estaría casado con la Rita, ella estaría preñada y yo ya habría sembrado aprovechando el temporal. En cambió aquí estoy pensando en cómo hacer la tarea. Nunca me dejaban leer tanto como este maestro. Es malo este pinche profe. Nos deja leer y escribir, cosa que no estamos acostumbrados. Casi todos nos rezan “no deben copiar las ideas de otros, si no citan es plagio”. Jamás nos lo habían dicho. Hasta dieces sacaba en la prepa. No había escuchado hablar de “plagio”. Y entonces me pongo a pensar ¿por qué nos dan copias?, yo creo que si los autores supieran que se fotocopian sus libros se enojarían mucho. Si supieran que sus artículos andan danzando por los salones hechos bolitas. Sus ideas ruedan de aquí para allá todas arrugados y van a caer al cesto. Caen en el olvido, en las garras de la ignorancia. Si yo fuera escritor me daría mucho coraje que mi libro anduviera huérfano de manos y de ojos.
¡Ah! extraño mi casa, a mis hermanos, pero sobre todo, la comida que prepara mi mamá. Bueno también en la Rita. Cuando pienso en ella quiero salir corriendo rumbo a mi pueblo, la quiero mucho. Puedo sentir lo cálido de su cuerpecito junto al mío. Sus labios temblorosos diciéndome, no Pedro, todavía no. Mi papá me decía que ya me la llevará, que me daba un lugarcito para que viviéramos y trabajará con él en su terrenito. Lo pienso y lo repienso.
Pero bueno al menos me gusta lo cómodo que es estar aquí en la escuela y no allá, bajo los rayos del sol en la milpa. En verdad lo difícil de estudiar es ponerse al ritmo de los demás, de quienes sí estudian, porque creo que esto de la interculturalidad nos tienen tan chechos que nos dan tanta facilidad para trabajar y no hacemos nada. Ya me lo decía mi primo Juan “no es posible que tengan todo y no cumplan con sus tareas”.
Estoy recordando la única vez que mi papá me habló tan entusiasmado y hasta creo que se sintió cómo esos señores que están hablando para la televisión porque lo pude ver en el brillo que tenía sus ojos. Fue cuando le pregunté por cuentos y leyendas que él se sabe. Esa es la única vez que me dijo que sí me estaban enseñando en la escuela. Déjenme decirle que en un principio se puso como energúmeno, decía que para qué sirve saber eso, que él no sabía nada, que mejor lo buscáramos en los libros porque ahí es donde está la verdad, no en la gente del pueblo.
Le platiqué que estamos investigando cómo es nuestra comunidad. Le dije que nosotros sí sabemos; lo que nosotros sabemos no lo saben los otros. Y él se quedó mirándome incrédulo. Tiempo después confirmé que estaba cambiando de parecer. Escuché cuando le decía a mi mamá que yo era diferente, que nunca me había interesado por lo que hay en nuestro pueblo. Me dio gusto escucharlos.
Casi es de noche, la lluvia arreció y no he podido terminar mi trabajo. Le diré al profe que me enfermé y que se la entregaré después. Como somos interculturales me sabrá entender. Además, tengo otra tarea que entregar temprano sino me reprueba el profe Melitón.
El clima es propicio para el estudio ya que es fresco tirando a frío, pero ya es muy tarde, mejor me duermo pensando en mi Rita.

El autor es originario del estado de Veracruz. Actualmente es docente en la Universidad Intercultural del Estado de Tabasco.

Poesia

La espera
Catalino López Méndez

Tú, la niña hermosa,
Por quien me muero.
Que me enseñaste a ser
Sensible, mimoso y sencillo.
Un poema leíste a mi corazón
Y sin pensar una sonrisa te regalé
Luego una rosa te entregué
Y de ti me enamoré.
Mil cartas escribí
Y siempre fue para tì.

Ahora estoy solò
Tú no estás aquí.
Me robaste el corazón
Me soltaste de la mano
Ya no siento tus suaves dedos
Ya no me veo en tus bellos ojos
Ni acariciarte el cabello puedo
Ni besar esos labios.

Eres el sueño
Y yo quien te busco
Eres mi ángel
Y soy tu prisionero.
Más aquí te sigo esperando, como un 14 de enero.

Hoy
Mariana Ambrosio Pelcastre


Hoy quería pasar este día contigo sin que nada nos preocupara...
Hoy quería decirte... que me enamoré de ti,
Me enamoré tan perdidamente que olvidé quién era...
Hoy quería decirte que tus besos me derriten...
Tus abrazos me hacen sentir amada
Y tus caricias me estremecen al deseo del amor...
Hoy quería decir… Te quiero mucho.
Que los momentos que he pasado a tu lado han sido los más hermosos...
Hoy olvidé los compromisos que tenía...
Hoy olvidé todo lo que me une al pasado, presente...
Hoy quería entregarte todo el amor que tengo...
Hoy quería que el día de hoy fuera perfecto para los dos...
Hoy quería que me entregaras tu amor...
Hoy yo no quería decirte adios...sino un hasta pronto...
Pero hoy, no fue lo que hoy quería que fuera...




Abrazada del viento
Guadalupe Ortiz

Abrazada del viento
Me entrego al beso que flota sin dueño
En los vacíos de mi corazón
La Araucanía me rodea
Llena de misterios
Y nostalgias que aún no me pertenecen
Desatornillo los tendones
Doy descanso a mi carne
Me pego como garrapata
A los impulsos del instinto
Muestro los dientes
Acaricio las suaves ondulaciones de mí adentro
Y me echo a volar.

Temuco, 25 de octubre de 2006


Dü wit’
José Trinidad Cordero Jiménez

Püjk jeyebyabü sawaomo
Ijt’kuy’sñe
tijandyikibü Kümung
takxibü jamaisñe.
Tsab’gümets’kuy mabasi’sñe
Kujk jamaomo.

Dü wijt’
Tisebü sisj’ ñak’pabü nasakobajk.

Jemets’ pü tsa’ nasjküsi
Kakuy`sñe.

José Trinidad Cordero Jiménez

Nuestro cuerpo

Ligera pluma en el aire
De la vida
Sombra frágil
De un sol desnudo.

Pretexto de sueños
Dentro de la penumbra.

Nuestro cuerpo
Absurda carne tejiendo cosmos.

Pesada piedra en el espacio
De la muerte.



La cocina de mamá
Graciela Irene Burgos Herrera.

A mi Madre…
Con mucho cariño
De todos los espacios de mi casa,
La cocina es la parte preferida de mamá.
Cuando visites mi casa,
Verás que lo que te cuento es verdad.

Siempre se esmera en asearla
y mantenerla bien arreglada;
siempre se queja de que es muy pequeña,
pero en el fondo sabe
que no hay cocina que se le parezca.

Por las mañanas, mi mamá,
muy temprano se levanta,
y aunque no tenga nada que hacer
en su cocina siempre la veré.

Hay una mesa cuadradita
en una esquina de la cocina…
También una sillita de madera
donde se sienta todos los días.

Si la cocina hablara
te contaría todos sus secretos…
Ahí donde las silenciosas lágrimas derramadas
se secan con el calor de las llamas.

Un altar también encontrarás
en otra esquinita, casi escondida
donde todos los días y todas las noches
mi madre agradece por un nuevo día.


La primavera
Leticia Miranda

Mis pies se alargan
Camino a la milpa
Flor de abril
Maíz de mayo en la mañana
Canto alegre
De Pájaro enamorado en la rama.
Flor de maíz.
Flor de campo
Cabellos en la milpa
Festín de abejas
Flor de maíz en primavera
Desgrana en tu mano
El verano
Dulce sabor de maíz.
El sabor de ixim en tu boca.

Dulzura de maíz
Que suaviza la vida
En cada momento.



I just want to know
Eduis

You are my fast sleep
And, every day
You are with me,
Nothing is the same
If my love you don’t accept,
Because I want to be in you!
Do you want the same?
If you don’t, I will be so sad…

Yo solo quiero saber…

Tú eres mi sueño profundo
Y todos los días
Tú estás conmigo,
Nada es igual
Si tú no aceptas mi amor.
¡Porque yo quiero estar en tí!
¿Quieres lo mismo?
Si no quieres, yo estaré muy triste…

Yo solo want to know…

Tú eres mi fast sleep
And every los días
You are conmigo,
Nada es the same
Si tú no aceptas my love.
Because I want estar en tí!
Do you want lo mismo?
If you don’t quieres, estaré muy sad…



Con nostalgia de tí
Ulises

No sé si tendrán nuevamente color mis ojos,
No sé si podré ponerme de pie ante los demás,
No sé si podré levantar el vuelo al cielo
O algún día en mí mismo volver sin mirar atrás…
Te amé como nunca antes ame a alguien,
Yo que me decía que eso jamás pasaría,
Que pensaba que nunca mi ser tendría
Y sin pedir permiso te acercaste,
Me llamaste, me tocaste y me rendí.
Mi corazón por ti desesperaba
Y ansiaba la noche para ir a tu encuentro,
Estar a solas, ser uno, grandes y eternos amantes.
Eras todo para mí, eras mi luz y mi centro
Una hermosa corona con diamantes
De las estrellas la más brillante.
Te decía antes de irte por la mañana
Cuando el alba despuntaba
Que estuvieras siempre aquí…
Que le dieras sentido a este corazón,
Que sólo duerme si estás conmigo…
Que si me abrazas pierdo todos mis sentidos…
Que por ti sólo respiro,
Y que durante el día te ansío.
Pero hoy que no estás más,
No porque te hayas ido
Sino porque de ti me alejaron
Y del miedo en mí se aprovecharon,
Hoy que no me llamas en la obscuridad,
Y no me haces por ese largo pasillo caminar,
Siento pena, nostalgia en mi interior,
Sangra mi corazón y elevo cada noche una triste oración.
“Tú que estás en el misterio,
Tú que conoces mis secretos,
Dame nuevamente alas de libertad,
Pon en mí un espíritu incansable,
Un corazón inquebrantable,
Una armadura impenetrable
Y la fuerza para vivir, para continuar,
Pero sobretodo,
No me permitas más amar…
En mi hoy inmenso firmamento de soledad,
En la cúspide de mi anhelada tranquilidad,
Cuando todos se han ido y pedazos quedan ya,
No dejes que pierda uno sólo en verdad,
Antes bien extiende tu mano
Ármame poco a poco
Y cuando mi rostro logres formar,
Limpia la estrella fugaz
Que en mí, una luz húmeda ha dejado ya,
Y si ante mi melancolía no te quieres acercar
No te preocupes, mi fuerza es mi debilidad
Y algo bueno el día de mañana
Cuando abra mis ojos habrá de pasar...”

MG. Tlalpan, DF. Marzo 2008.


Tan complicado como tú
Ulises

Sueño que sueñas que juntos volamos,
Pienso que piensas que ambos podremos lograrlo,
Oigo que oyes junto conmigo del ave su canto,
Y siento que sientes que no hacen falta palabras
Porque tu voz con mi voz se confunde,
Porque tu cuerpo con mi cuerpo en uno se funde
Y en silencio de nuestro silencio, entre voces sin vida,
Ni tu de mi, ni yo de ti separarme quiero.
Y aunque espero que esperes por siempre conmigo quedarte,
Soñemos, pensemos, oigamos y hablemos,
De cuanto me quieres y te quiero.
Extendamos nuestras alas y perdámonos en el firmamento
Y mientras volamos,
Perdidos en el espacio y tiempo
Imaginemos el arribo a un mundo perfecto.
Facultad de Filosofía. UIC. DF. Mayo 2007.



Café Bagdad
Felipe galán

Café Bagdad... Con aroma a muerte...
Abres las puertas a tus nuevos visitantes que no entienden la hora de llegada…
Un grano de tu bebida,
Alimenta a los gusanos que habitan en un cuerpo inerte, que sufre por deambular en el tiempo perdido, y sacia su hambre con excremento y carroña, que recorre su espíritu mientras dibuja su cuerpo imaginario al tocar el corazón solitario, desconocido al morir en un refugio después de un bombardeo.

¿Quién llora su muerte?
¿El pentágono? ¿La casa Blanca? ¿Las torres gemelas? ¿La zona ‘cero’? ¿El día ‘D’? ¿Yalta? ¿El consejo de seguridad?... ¿Washington, Estambul, París, Cd. de México? ¿Madrid, Londres, Santiago, Kuwait, Moscú? ¿Pekín?
¿Quién subyace en el carbonífero y viaja 300 millones de años para encontrar su tragedia (sin alma) y sonreír por la probabilidad de proclamarse
Poderoso?
Ya que gobierna un mundo, (Sin memoria, sin recuerdos, sin nombre) ..... En la búsqueda de petróleo... ¿Acaso?
¿Quién llora por los bombardeos en Bagdad? ¿Las cadenas de televisión que aumentan raitings? ¿Los gobiernos del mundo? ¿Los familiares de las tropas que esperan angustiosas el regreso de sus héroes? ¿Quién?

¿Quién recuerda? ¿Quién ora por el Islam?
¿Mahoma? ¿Buda? ¿El Nazareno? ¿Moisés? ¿Quetzalcóatl? ¿Confucio? ¿Martín Lutero?

La memoria juega la ronda de la mutilación propia, mientras las bombas caen en Bagdad.
La memoria juega a las escondidas mientras en nombre de Dios se proclama la guerra (Como en las viejas cruzadas)
La memoria juega a reír, mientras los bebés que no nacen, lloran por ser expulsados de las madres que huyen mientras se escucha un nuevo toque de queda... Al filo de la muerte, la memoria olvida y el recuerdo llora. Y no nace otro ser... Que tampoco se recuerda,
(Pero llega temprano a su cita en café Bagdad).
Café Bagdad... Donde se reúnen los muertos que inventaron la escritura entre los ríos Tigris y Éufrates.
Café Bagdad, donde se confunden las lenguas al caerse la torre de Babel.
Café con aroma a muerte... Mientras se erige una nueva mezquita en protesta por los templos cristianos, por los cuarteles militares, por los muertos del tiempo, por las almas atrapadas en el ‘limbo’ por defender sus creencias y su vieja religión.
Café Bagdad, donde no hay lugar para los vivos, sino para los muertos que esperan un segundo de venganza en la ira de morir en su “guerra santa”
¡Oh Dios tan injusto!
En tu nombre, una nueva guerra.
En nombre del poder que ostentas, desde que te dio forma tu hijo quien también te destruye.
¡Oh Dios de los poderosos!
¡Te espera una cita en café Bagdad!... donde en tu nombre…
Hay miles de lugares para sentarse y conversar, sin alma, sin tiempo y sin memoria, por los nuevos viajeros en busca de no perderse en el frío callejón sin salida de la muerte que ofrecen los bombardeos..... Que con la bandera de la libertad, la paz y del Dios que bendice a los Estados Unidos de Norteamérica, se tira una nueva bomba, y se engrandece la tragedia y el odio de la población de este lugar que en resistencia a tus divinidades por el poder del petróleo que invita en la desgracia a miles de nuevos huéspedes... que buscan existir.
¡Donde oh bendito dios injusto!
La memoria te aparta un lugar, y junto con tu gloria, te juzgaran en el día del juicio final, mientras te tomas una taza de café...

Mientras el olvido llora y bebe un sorbo del amargo CAFÉ BAGDAD.
Primavera de 2003


Entre azul y buenas noches
Sergio Navarro


Entre azul y buenas noches
Te reencuentro por las madrugadas
Ahí te descubro y me envuelvo contigo
Me duermo con tu recuerdo
Es ahí donde a veces
Te puedo ver sin mirar
Acariciarte sin acariciar
Besarte sin besar
Escucharte sin escuchar
Hablarte sin hablar
Es ahí donde no sé si es realidad o ilusión
Es ahí donde ansío cada madrugada estar.

Se me da…
María Isabel Villegas Ramírez

Se me da recordarte
En los días lluviosos,
En los días de frío.
Se me da por extrañarte
En las noches oscuras,
En mis caderas desiertas.
Se me da por escucharte
En el silencio de mi espacio,
En los ecos de mi cabeza.
Se me da aún leer tus cartas,
Usar tus regalos.
Se me da hablar de tí,
Se me da negarte.
Se me da a veces,
Se me da siempre,
Se me da todo
M á s n o s e m e d a l l o r a r t e.